Con el firme propósito de seguir aprendiendo, Marc Coma empezó de forma brillante el Campeonato del Mundo de Raids 2004. Ya en la primera prueba disputada en Túnez, el de Avià terminó en la segunda posición de la clasificación general y con tres victorias de etapa que sumar a su cuenta particular. En el raid de Marruecos repitió posición y junto a su compañero Isidre Esteve lograron un doblete histórico para el Team Repsol KTM, al copar las dos primeras plazas del podio. Coma disputó el Rally de Cerdeña, que terminó en una meritoria sexta plaza, de cara a preparar su participación en la Baja Aragón. Y esa preparación, junto al gran momento que atravesaba el joven piloto, se revelaría esencial, ya que por primera vez en su carrera deportiva se proclamó vencedor de esta prestigiosa prueba. Pero no todo iban a ser alegrías. Cuando ocupaba la segunda posición en el Rally de Egipto, el fallecimiento de Richard Sainct hizo que todos los pilotos de KTM abandonaran la prueba para rendirle homenaje. La última prueba del Campeonato tampoco sirvió a los intereses de Marc ya que, a pesar de vencer en dos de las cuatro etapas, una rotura en el eje de la rueda trasera le impidió luchar por adjudicarse el Raid de los Emiratos Árabes. Finalmente, Marc consiguió la séptima posición final en la Copa del Mundo de Raids.
En constante progresión, Marc Coma se mostró rápido y seguro durante toda la temporada 2004, dos requisitos indispensables para estar en disposición de luchar por el Dakar 2005. Y Marc Coma lo afrontó con una idea clara en la cabeza: quitarse la espinita clavada el año anterior. Sin embargo, esa meta nunca le hizo obsesionarse y en todo momento rodó con tranquilidad, midiendo muy bien los riesgos. Lideró la prueba en varias ocasiones y, aunque hubiera firmado el resultado antes de tomar la salida, la segunda plaza final supo a poco. No reflejaba todo lo que había hecho en carrera, lo que podría haber hecho y todo lo que había sufrido. Coma estuvo soberbio y podría haber ganado la carrera. Era capaz y tenía una gran seguridad en sí mismo, sin ninguna caída, cuidando perfectamente la moto y siguiendo al pie de la letra el plan trazado. Desgraciadamente se encontró con pequeños contratiempos, como quedarse sin gasolina a tres kilómetros del repostaje. Pudo continuar gracias a que su compañero Gio Sala le cedió de la suya, pero perdió unos minutos muy preciados. La anulación de etapas que le podrían haber sido favorables y sobretodo las muertes de “El Carni” y Meoni le dejaron tocado, aunque siempre estuvo entre los mejores.




